Medios de Comunicacion

Puntos para la gobernabilidad

Alejandro Ferreiro

La elección presidencial de ayer confirma una definición infartante en segunda vuelta. El desafío de Frei no es menor: rescatar el 80% de los votos que se inclinaron ayer por Arrate y Marco Enríquez-Ominami. Si en la decisión de enero se reedita lo lógica del Sí y el No, un quinto triunfo de la Concertación no debiera sorprender. Piñera, por su parte, obtuvo un resultado mejor que lo vaticinado por las encuestas, pero inferior a lo que sumaron con Lavín en la primera vuelta del 2005. Está cerca, es cierto, pero en su comando saben bien que la segunda opción natural de ese 26% que optó por Arrate y Marco es el senador Frei.

Por eso, lo único cierto es la incertidumbre sobre el ganador de enero. Y si bien no da lo mismo quien gobierne, sería una exageración -una de aquellas que no faltarán en la polarizante campaña que se avecina- afirmar que en las elecciones se juegan diferencias radicales respecto del manejo de la economía. En rigor, ambos candidatos han sido cautos en sus propuestas de cambio en este ámbito. Frei ha planteado profundizar y continuar políticas. Además, de su primer gobierno pueden inferirse definiciones que están en el eje de la estrategia de crecimiento con equidad que ha impulsado con singular éxito la Concertación. Piñera, por su parte, y bajo el lema del "cambio", ha ofrecido un programa de gobierno notable y, en rigor, contradictoriamente continuista respecto de lo hecho por la Concertación.

La verdadera incertidumbre económica tiene menos que ver con los programas que con la posibilidad de llevarlos adelante con consistencia y suficiente apoyo parlamentario. En su libro póstumo, "Chile rumbo al futuro", Boeninger alertaba sobre los signos de erosión de gobernabilidad que se evidenciaban en los fraccionamientos e indisciplinas parlamentarias. La debilidad de la DC, y por ende de su potencial estabilizador y generador de consensos, era, para Boeninger, una amenaza a la gobernabilidad, no sólo para la Concertación gobernante, sino para cualquiera que requiera de acuerdos para gobernar con mediana eficacia.

Desde esa perspectiva, la elección de ayer es una buena noticia. Los triunfos senatoriales, inesperados algunos, de los hermanos Walker, de Ximena Rincón y de Andrés Zaldívar permiten contar con una DC fortalecida y en mejores condiciones de jugar el esencial rol estabilizador que ayudará a la gobernabilidad a partir de marzo de 2010.

Finalmente, debemos estar atentos al modo en que el comando de Frei resuelva el complejo dilema que tiene entre manos. Por un lado, debe atraer los votos inconformes y mayoritariamente izquierdistas que serán la vedette de la segunda vuelta. Por otro, no puede olvidar que, por definición, en toda segunda vuelta, los votos esenciales, y eventualmente oscilantes, están en el centro. Encantar a los votantes de Arrate y Marco, sin perder apoyo entre los votantes moderados, es el desafío de campaña en segunda vuelta. No es fácil ni imposible. Pero ya no queda margen para el error.

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