Fácil
sería colgarse de los múltiples análisis que se han hecho hasta el
momento sobre los resultados de la primera vuelta presidencial, porque
entre todo lo que pudo leerse, ser visto o escuchado, cada cual tuvo
cuotas de aciertos y desaciertos en las conclusiones.
Transcurridos ya suficientes días es posible agregar esta otra mirada y
lo primero para realizar el análisis es entender lo que se jugaba la
Concertación en este proceso eleccionario y que no pasa por hacerse de
un quinto gobierno, porque ese logro no es un hito en sí mismo, menos
de la mano de Eduardo Frei ni de quienes lo acompañan en esta obtusa
cruzada.
Hitos, de esos con mayúscula, fueron ganar el plebiscito del 88, la
exitosa transición dirigida por Patricio Aylwin, la reivindicación de
los DD.HH. durante los 20 años que llevan en el poder, la apertura
comercial de Chile y la contención interna y la capacidad diplomática
para administrar la detención de Pinochet en la época de Eduardo Frei.
También fueron hitos preparar a la sociedad chilena para el regreso de
un socialista a La Moneda y la postal inolvidable de la primera mujer
colgándose una banda presidencial. Esos fueron hitos porque cada uno de
ellos logró vencer miedos y derrotar resistencias amilanando a la
oposición y convenciendo a un país escéptico. Fueron hitos porque
marcaron la historia de Chile y la Concertación será recordada por esos
logros, más todos aquellos que mi memoria no logre desempolvar.
Todo lo demás debe ser analizado bajo los criterios tradicionales de
gestión gubernamental, cayendo bajo esta línea la protección social de
Bachelet, las grandes obras de infraestructura de Lagos, la
postergación de la educación de los cuatro presidentes de la
Concertación, la acertada conducción macroeconómica de los últimos dos
ministros de Hacienda y, por qué no incluirlo también, la desfachatez y
vergüenza de todo lo que pasa al interior del Hospital de Talca y de
todos los casos de corrupción que se han conocido en 20 años. Pero los
líderes concertacionistas no lograron entender en esta primera vuelta
de campaña que su propio electorado no buscaba un quinto gobierno como
una extensión natural del éxito concertacionista. Ese electorado busca
verse representado en un nuevo hito, el mismo que no podrán identificar
con claridad simplemente porque no existe.
Quizá creyeron los estrategas responsables de la campaña de Frei que el
hito era bacheletizarse, dada la popularidad de la Presidenta; quizá
esos mismos pensaron que el país quería más Estado en vez de un Estado
eficiente. Probablemente creyeron durante la campaña que podían
prometer menos mercado en vez de regular aquellas industrias que
todavía operan con bravuconadas frente a los consumidores.
A lo mejor pensaron que con este ideario empujarían nuevamente a la
sociedad chilena a ubicarse en los unos y los otros o agruparla en
estos y aquellos. Tras los resultados de la primera vuelta queda claro
que el hito que buscaba esta Concertación no era más que sólo impedir
que Sebastián Piñera y su poderío económico alcancen La Moneda. Y ni
siquiera lograron darse cuenta que siguen en carrera gracias a la alta
votación de Enríquez Ominami, misma que impidió el triunfo de Piñera en
primera vuelta.
Mientras tanto la puerta giratoria se traslada al comando de Frei y
cada día vemos gente entrando y otras saliendo, una gran base de
electores ha entendido que en esta oportunidad no hay un hito que
justifique un quinto gobierno. En sufragios se traduce en menos del 30%
de los votos para Frei.
El hito para cautivar al electorado concertacionista era simple y
consistía en dar un paso concreto en la renovación de los partidos
políticos, removiendo a sus líderes de naftalina y entregando ese
espacio a liderazgos jóvenes, que por lo demás existen. Ahí se jugaba
el futuro la Concertación, pero los estrategas de Frei prefirieron
apostar, carentes de hitos, sin épica ni relato, a la obtención de un
quinto gobierno sin saber porqué ni para qué. Lo sabremos el 17 de
enero.







Comentarios recientes
hace 1 día
hace 4 días
hace 4 días
hace una semana
hace una semana