Empezó
la campaña para la segunda vuelta y el objetivo de los dos candidatos
en carrera es claro: Acaparar a los votantes de Marco Enríquez-Ominami.
Muchos han criticado la candidatura del díscolo, tildándola de aventura
personal o un simple volador de luces. Hoy esas críticas quedan de lado
y lo cierto es que el 20% de M.E-O, más el 6% de Jorge Arrate,
definirán al próximo presidente de Chile. Obviamente la votación que
obtuvo el candidato Comunista tiene un receptor inamovible: Eduardo
Frei. Pero, y a pesar de su cercanía con el progresismo, la votación de
M.E-O no tiene un objetivo tan claro. Para decirlo de otra forma: Hay
MEO-Piñeristas y MEO-Concertacionistas.
Los MEO-Concertacionistas son aquellos que notan un cansancio en la
Concertación, pero confían en que algún cambio podrá re-impulsarla
nuevamente para que siga gobernando nuestro país. Es por eso que Frei
apela al discurso de "hemos escuchado que la gente necesita un cambio",
intenta cautivar a este sector haciendo una especie de mea culpa: Hay
cosas que deben cambiar, pero para eso no es necesaria la alternancia
en el poder.
En cambio, los MEO-Piñeristas, si bien comparten el diagnóstico de que
la Concertación está desgastada y que se requiere un cambio urgente
antes de que esta coalición sucumba por "fatiga de material", estos
votantes creen necesario un cambio definitivo: La época de la
Concertación terminó.
Aquí es interesante detenerse. Muchas personas han realizado el
siguiente análisis, el cual comparto: Una victoria de Piñera favorece
al proyecto de M.E-O. ¿Por qué? Porque sería la representación más
evidente del eje de la campaña Marquista: La Concertación completó su
vida útil y es el turno de las nuevas generaciones de continuar lo
bueno del legado y reparar lo malo. Se genera, entonces, la siguiente
situación: De ME-O depende la victoria de Sebastián Piñera, y de Piñera
dependería una eventual candidatura de ME-O para las elecciones de 2014.
Los MEO-Piñeristas la tienen clara, pero ¿Qué harán los
MEO-Concertacionistas? ¿Estarán dispuestos a votar por el abanderado de
la Derecha? Por un lado, estarían yendo en contra de sus colores
políticos, pero, por otro, estarían generando un ambiente propicio para
una eventual candidatura Marquista en 4 años más. La lógica nos dice
que deberían privilegiar esto último, ya que M.E-O fue su primera
opción de voto y, por lo tanto, tendrían que "luchar" por ella; pero
sabemos como pesa la tradición política en nuestro país. Cualquier
atisbo de cambio de bando es considerado como la peor de las traiciones
(para los más conservadores). La paradoja está instalada y, dado que el
díscolo Socialista no guió a sus votantes hacia alguna de las dos
alternativas, el panorama se torna muy incierto. ¿Quién gana: La
tradición o el idealismo? Lo sabremos este 17 de Enero.







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