Medios de Comunicacion

Arte, cultura... y humanidad

Martin Huerta, La Nación

Nuestro Museo Nacional de Bellas Artes, hacia 1880, se llamaba Museo Nacional de Pintura. Se inauguró el 18 de septiembre; luego, y junto con la celebración del primer centenario de la Independencia, un 21 de septiembre de 1910, adoptó el nombre actual. Milan Ivelic, su brillante y primer director en este tercer milenio, en una de sus visitas al Ministerio de Relaciones Exteriores tropezó con la exposición de fotografías en blanco y negro de la artista M. Eugenia Lagunas, que era exhibida en el frontis de nuestro diario.

-Siempre paso por La Nación -dijo Milan-. Y esta vez me encantó su fotografía de calle. Es potente.

-Uno de mis sueños -prosiguió- es poder asumir nuevos desafíos, ofrecer espacios culturales democráticos donde el hábito de frecuentación de las familias de clase media y del pueblo mismo que se sientan acogidos con imágenes invitadoras y, además, con los brazos en cruz para darles a conocer nuestra cultura.

Pura humanidad la de Milan.

-Aporto que el pueblo se siente marginado cuando se muestran arte y cultura puertas adentro. No saben si tendrán que pagar entrada, si serán discriminados por sus vestimentas o condición social y… para no pasar un bochorno siguen sus pasos y se privan de conocer la cosa bella del arte (pasa en el Museo de La Moneda, donde los niños deben pagar 300 pesos). ¿Cómo podremos entonces lograr que la cultura llegue a todos?

-Es uno de mis sueños más preciados -prosigue Ivelic-. Anhelo contar con los fondos necesarios para ampliar nuestro museo hacia ambos costados del edificio, que los medios de comunicación cooperen y mantengan una conciencia crítica de las políticas culturales de los gobiernos, que informen del vacío tremendo en que nos debatimos y que la sociedad en pleno deje de tener la sensación de que la cultura es un concepto marginal y lo peor… que sea considerada como un feudo privado.

Luz de alerta para las nuevas autoridades que llegarán a regir los destinos culturales de Chile. Que entiendan que la cultura no es sólo teatro y cine, quienes reciben aportes muy generosos del Estado, sino que existen orfebres, fotógrafos, pintores, músicos, escultores, actores y poetas; también artistas poblacionales que claman por ayuda, por un reconocimiento a sus talentos y que de paso desean sacar sus “patitas del barro”, como ellos dicen.

Entonces tenemos una gran tarea por delante en lo artístico y en lo cultural: llegar a todas las familias de Chile, integrarlas y arrancar a nuestros jóvenes de la garra de los vicios y de sus noches sin esperanzas.

Milan Ivelic, desde que asumió su cargo, en marzo de 1993, ha venido haciendo grandes cosas con aportes a “tres cuartos y un repique” de los gobiernos y se ha movilizado con la empresa privada para ofrecernos notables exposiciones internacionales bajo el aporte de la Ley Valdés y el consejo generoso de Óscar Agüero. Ojalá que esta ley sea modificada.

¡Adelante con los sueños!, querido Milan.

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