Medios de Comunicacion

Vacaciones del G-20

Luis Condori, CNN Chile

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Como todos años, los presidentes de las emergentes e industrializadas economías se reúnen a tomar desayuno y debatir sobre los pronósticos políticos, cifras macroeconómicas, que en muchos casos suelen ser solo anécdotas de una pantalla fría de televisión. Y se ponen a discutir cosas que se van perdiendo en el avión de regreso, en aquel confín de una noche llena de maletas cargadas de souvenirs, de cámaras reventando los pixeles, de cualquier cosa menos las prioridades y el compromiso de cada uno de ellos. El G-20 es una de esas reuniones de chascarrillos, donde la mejor fiesta la hacen los flashes, donde el protagonista es básicamente la indiferencia maquillada de compromiso, de pactos que solo quedan impreso en el archivero. Este G-20 se reunió hace poco; y como siempre, las promesas y las sonrisas se empalagan en el tiempo. Es realmente un circo. Es realmente ridículo.

En 1999 se decidió formar este grupo. Ahora, quien haya tenido esa “genial” idea capaz se habrá sentido con ganas de hacer las reuniones más cotidianas. Seguro que veía que ya no se reunían tan seguido, y que bueno, le aburría estar en el messenger escribiendo, mandado cartitas “formales”, etc. Supongo que debió ser por esos factores; no le encuentro otra explicación.

¿Y qué hacen cuando se reúnen? Bueno, cooperan, consultan, revisan, etc. Todo ello por el fin mismo de las economías. Suena interesante, pero no pasa de ser lo risible de algo que no funciona, o que no es. Estos mismos están formados, además, por subgrupos que pasan a ser G-5, etc. Una cosa de locos.

Se reunieron el pasado 26 y 27 de junio. El lugar fue Toronto. Extraordinaria ciudad donde se erige la Torre Nacional de Canadá, una de las más visitadas por todo aquel que se vaya de paseo por una de las ciudades del cosmopolitismo. Y creo que los presidentes se fueron a eso: a visitar la Torre CN.

Según la cadena de informaciones Reuters, la cumbre solo mostró que se corre el riesgo de pasar a ser solo un club donde se escoge medidas a la carta. Les doy toda la razón: el G-20 es solo un club de improvisados que van a hacer la hora, a tomar fotos, a hacer mundo. No van a otra cosa, para nada. Además agrega que los líderes salieron asegurando que habían obtenido lo que querían. Joder, que sí habían salido bien contentos, pues. No hay otro objetivo tan placentero que irte de turismo, a comer en otros lugares, pero estos señores tienen la valentía de salir a decir tremenda sinrazón. A juzgar los pueblos, que son quienes les pagan esos viajecitos. Se forman más reuniones, más tertulias de tíos que solo hablan de cómo le fue a Alemania en el mundial, o de si es que España sale campeón, o si es que Argentina se enfrentará a Brasil en la final. No hay otra de qué hablar.

El mismo Alan Alexandroff, de la Universidad de Toronto, lo decía: “La crisis se está acabando y es más difícil obtener consensos”. Lo que se obtiene verdaderamente son zonzos, que no entran en el casillero del criterio, de la visión micro de las sociedades, de los problemas indefectiblemente importantes, etc. Y el otro año será lo mismo cuando se reúnan en Nueva Zelanda, y así, por los años de los años seguiremos hablando de las políticas turísticas y de camarería. Y que no pasa de ser  más que una simple y nimia tontería.

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