Fernando Rodriguez, CNN Chile
En este mundo tan globalizado, ningún país puede escapar a la realidad que sus legítimas autodeterminaciones, no afecten de alguna manera a sus vecinos o a otro país regional.

Durante el año 2009 por ejemplo, el gobierno de Colombia reafirmó un pacto o convenio militar con Estados Unidos, con el objeto de luchar de manera más eficaz contra el narcotráfico y la guerrilla existente en ese país latinoamericano.
Esa determinación autónoma de un pueblo, que en teoría y según lo entendido hasta ahora y no hay nada que demuestre lo contrario, no debería afectar las relaciones de Colombia con el resto de los países latinoamericanos, pero la realidad es que no ha sido así.
Apenas, se firmó el acuerdo de permitir que fuerzas militares norteamericanas permanezcan en bases militares de Colombia, bajo el mando de oficiales colombianos, desató en el concierto latinoamericano una serie de discusiones en diferentes foros, como por ejemplo en UNASUR, destinados a impedir ese acuerdo, toda vez -según los proponentes- afectaba la seguridad regional, por la presencia de fuerzas de Estados Unidos en Sudamérica.
El gobierno de Colombia, intentó y lo sigue haciendo, ver a los diferentes gobiernos de la región, que más que impedir ese acuerdo, debían unirse a él, pues el único propósito real y objetivo es lograr desbaratar, aniquilar y destruir a la guerrilla colombiana, que tanto daño moral, sicológico, económico y social hace a ese país y que para cumplir con su empeño, se vale entre otros medios, del narcotráfico que per se, es sinónimo de socavar la institucionalidad en dónde lograr arraigarse, como de alguna manera pasó en Colombia, se está viendo día a día en México, amén del daño que se profieren a los propios consumidores, con fuertes gastos para el erario nacional de cualquier país que sufre el flagelo de la drogadicción.
Sin embargo, con excepción de Perú, Colombia no ha conseguido el apoyo de sus congéneres latinoamericanos, pese al sufrimiento que ha soportado ese pueblo ya por más de 60 años a causa de una guerrilla despiadada, cruel y que atropella los derechos esenciales de la nación a diario a través del drama del secuestro, asesinato de inocentes, reclutamiento de niños y jóvenes y por cierto del narcotráfico.
Por ello, es que sin temor a equivocarme, puedo sostener que la globalización económica infiere hasta en los asuntos más importantes de los estados, toda vez que sus decisiones de orden de seguridad nacional, educacional u de otra índole, despiertan en otros pueblos sus aprehensiones a veces injustas, pues no reconocen, por intereses políticos, los reales motivos de determinadas resoluciones en el seno de cada país, afectando con ello, la vida económica y desarrollo de los pueblos, como sucede en la actualidad en Colombia, que a raíz de lo planteado.
El gobierno de Venezuela ha barrido de una plumada todo el intercambio comercial que sostenía con Colombia y otros países de alguna manera han seguido el ejemplo del gobierno de Chávez.







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